¡No lo puedo creer, hermano! Acá les escribe Derlis desde Encarnación.
Como un enfermo de las apuestas deportivas y fanático a muerte de la
Albirroja, siento que el corazón me va a reventar
de tanta emoción.
Cuando arrancamos este Mundial 2026, toqué fondo anímicamente al
perder 4-1 contra Estados Unidos, una vergüenza terrible.
Pero ahí salió a relucir el orgullo de nuestra tierra:
vencimos a los turcos 1-0 sudando sangre en la cancha y con el
alma en un hilo clasificamos raspando, empatando a cero con los australianos.
¡Lo que vivimos contra los alemanes fue épico,
digno de una película! Todas las cuotas de las casas de apuestas estaban brutalmente en contra, pero mostramos unos huevos gigantes para mantener el 1-1 frente a esa máquina.
¡Los eliminamos 4-3 desde los doce pasos, un milagro hermoso y sangriento!
¡Con lo que gané en esa apuesta a la sorpresa me
pago las deudas de todo el año y festejo un mes seguido!
Se viene el monstruo de Francia en octavos y apuesto el
auto, la casa y la vida a mi querida Albirroja. ¡Que nos den por perdedores, mucho mejor, así paga más mi
apuesta!
¡Vamos Paraguay, carajo! |